DÍA MUNDIAL DE LA JUSTICIA SOCIAL – 20 DE FEBRERO

Con el Día Mundial de la Justicia Social celebrado todos los años el 20 de febrero, el Equipo Provincial de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) ofrece esta reflexión sobre la justicia social para concientizar y visibilizar la necesidad de crecer en comunión hacia una justicia social verdadera y creíble.

“El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día. No es posible conformarse con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situación nos llevara a desconocer que todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos”-

Fratelli Tutti, 11 – Papa Francisco I

Recordamos las palabras del Papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti nº 30:

“En el mundo actual los sentimientos de pertenencia a una misma humanidad se debilitan, y el sueño de construir juntos la justicia y la paz parece una utopía de otras épocas. Vemos cómo impera una indiferencia cómoda, fría y globalizada, hija de una profunda desilusión que se esconde detrás del engaño de una ilusión: creer que podemos ser todopoderosos y olvidar que estamos todos en la misma barca. Este desengaño que deja atrás los grandes valores fraternos lleva «a una especie de cinismo. Esta es la tentación que nosotros tenemos delante, si vamos por este camino de la desilusión o de la decepción. […] El aislamiento y la cerrazón en uno mismo o en los propios intereses jamás son el camino para devolver esperanza y obrar una renovación, sino que es la cercanía, la cultura del encuentro. El aislamiento, no; cercanía, sí. Cultura del enfrentamiento, no; cultura del encuentro, sí»”. 

Hablar de justicia social, entonces, es hacer creíble y posible nuestro carisma, es sembrar comunión, unidad, familia, es anunciar la belleza de la Iglesia y denunciar todo aquello que la daña, es escuchar y responder a las necesidades de la Iglesia con compromiso y coherencia. 

Entonces, ¿Qué es la justicia social?

La justicia social es un principio fundamental que busca garantizar la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas, sin importar su origen, género, condición socioeconómica, raza o creencias. Su objetivo es asegurar que cada persona pueda desarrollar su máximo potencial y alcanzar una vida digna, reduciendo las desigualdades y eliminando las barreras que dificultan el acceso a derechos fundamentales.

La justicia social reconoce que existen desigualdades históricas y estructurales que afectan a determinados grupos, por lo que promueve la equidad, es decir, la adaptación de las condiciones para que todas las personas puedan participar en la sociedad en igualdad de oportunidades. Esto implica la no discriminación, la distribución justa de la riqueza, el acceso a servicios básicos como la educación, la vivienda, la salud y la promoción de empleos dignos.

En última instancia, la justicia social no solo combate la pobreza y la exclusión, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad en paz, donde el bienestar social sea un derecho accesible para todas las personas.

¿Cómo funciona la justicia social?

La justicia social implica la creación de políticas, leyes y estructuras que fomenten la inclusión y eliminen las barreras que impiden la participación plena en la vida económica, social y política. Su objetivo es corregir las desigualdades y garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades para desarrollarse y vivir con dignidad.

Uno de los pilares fundamentales de la justicia social es el acceso igualitario a la educación para que todas las personas, sin importar su origen económico o social, tengan la oportunidad de aprender y desarrollar sus habilidades. Además, el derecho a un empleo justo con condiciones laborales dignas, salarios equitativos y la eliminación de cualquier tipo de discriminación.

El derecho a una vivienda digna y el acceso a la salud también son elementos clave. Asimismo, la justicia social exige la erradicación de todas las formas de discriminación, incluyendo el racismo, la desigualdad de género y la exclusión basada en la discapacidad, la edad o la discriminación sexual o de género.

“Reconocer a cada ser humano como un hermano o una hermana y buscar una amistad social que integre a todos no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles. Cualquier empeño en esta línea se convierte en un ejercicio supremo de la caridad. Porque un individuo puede ayudar a una persona necesitada, pero cuando se une a otros para generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos, entra en «el campo de la más amplia caridad, la caridad política». Se trata de avanzar hacia un orden social y político cuya alma sea la caridad social. Una vez más convoco a rehabilitar la política, que «es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común»”.

Fratelli Tutti, 180

Principios fundamentales de la justicia social

La justicia social se basa en varios principios esenciales que buscan garantizar la equidad y la igualdad para todas las personas.

Uno de los pilares más importantes es la equidad, que establece que todas las personas deben ser tratadas de manera equitativa, sin discriminación alguna por su género, raza, orientación sexual, religión o condición social. Este principio no se limita a otorgar derechos legales iguales, sino que también implica reconocer que las personas parten de diferentes realidades. Para que la igualdad sea efectiva es necesario adoptar medidas que eliminen las barreras estructurales y sociales que impiden a ciertos grupos acceder a las mismas oportunidades. 

El acceso a oportunidades es otro principio fundamental que sostiene que todas las personas deben tener la posibilidad de acceder a las mismas oportunidades, ya sea en la educación, el trabajo, la salud o la participación política.

“Para quienes ya hace tiempo que han llegado y participan del tejido social, es importante aplicar el concepto de “ciudadanía”, que «se basa en la igualdad de derechos y deberes bajo cuya protección todos disfrutan de la justicia. Por esta razón, es necesario comprometernos para establecer en nuestra sociedad el concepto de plena ciudadanía y renunciar al uso discriminatorio de la palabra minorías, que trae consigo las semillas de sentirse aislado e inferior; prepara el terreno para la hostilidad y la discordia y quita los logros y los derechos religiosos y civiles de algunos ciudadanos al discriminarlos»”.

Fratelli Tutti, 131

Los derechos humanos son otro pilar de la justicia social, ya que son la base legal y ética que protege a todas las personas contra abusos y discriminación. Los derechos humanos son un conjunto de derechos inherentes a todas las personas que cubren aspectos esenciales de la vida, como el derecho a la vida, la libertad de expresión, la educación, el trabajo, la salud, la vivienda y la participación política. En el contexto de la justicia social, los derechos humanos son la base sobre la que se construyen políticas públicas y medidas que buscan reducir las desigualdades y garantizar una vida digna para todas las personas.

En cuanto al principio de bienestar colectivo se refiere a la creación de condiciones que aseguren una calidad de vida digna para todos los miembros de la sociedad. No se trata de promover el bienestar individual, sino de asegurar que la sociedad en su conjunto sea justa y capaz de responder a las necesidades de las personas y colectivos más vulnerables. La justicia social busca crear un equilibrio donde se fomente el bienestar común, lo que implica eliminar la pobreza, la exclusión social y las disparidades entre diferentes grupos. Para lograrlo, es necesario implementar políticas públicas que aseguren una distribución equitativa de los recursos y fortalezcan las redes de apoyo social para mejorar las condiciones de vida.

Terminamos esta reflexión, haciéndonos eco de las palabras del Papa Francisco: 

“Invito a la esperanza, que «nos habla de una realidad que está enraizada en lo profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos en que vive. Nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor. […] La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna»[52]. Caminemos en esperanza”.

Fratelli Tutti, 55. 

¿Qué preguntas te surgen tras leer esto?

¿Cómo crees que podemos crecer como Provincia y familia en la justicia social?

¿Qué acciones concretas de justicia social brotan de nuestro carisma?