CELEBRACIÓN DE LA SOLEMNIDAD DE NUESTRA SRA. DEL CARMEN

EN LA COMUNIDAD DE AMPOSTA

Ya desde la Víspera de la Fiesta de nuestra querida Madre del Carmelo, se notaba en nuestra Comunidad de Amposta un aire festivo. Por la tarde, el toque de una sonora campana, nos anunciaba que debíamos reunirnos; una vez allí, estacionaba el carrito con una buena merienda: horchata fresquita y fartons. Todas disfrutamos de un buen rato, alternando la horchata con cantos a la Virgen del Carmen. A continuación, al entrar en la Capilla para rezar las Vísperas Solemnes de la Virgen, nuestros corazones saltaron de alegría al ver que estaba toda ella adornada con sus mejores galas y perfumada con sus preciosos ramos florales, gracias al esmero e ilusión de las Hermanas que lo prepararon.

El día de la Fiesta por la mañana, nos despertamos plácidamente con canciones propias de la Virgen del Carmen; a continuación fuimos a la Capilla con el corazón rebosante de alegría para honrar a nuestra Madre y rezar los Laudes solemnes y la oración.

Después, al entrar en el comedor para desayunar, todas aplaudimos al escuchar la música propia del día y ver que estaba adornado tanto con murales y adornos como con floreros que contenían flores de papel hechas a mano y una bolsa en el lugar de cada Hermana como regalo de ese gran día. Mientras nos felicitábamos unas a otras con un abrazo, resonaban en el fondo las canciones de Ntra. Madre del Carmen. Disfrutamos de un buen desayuno (incluido bizcocho).

A media mañana nos reunimos en la Capilla para honrar a Nuestra Madre con el rezo del Rosario.

A continuación la comida de gran fiesta, incluyendo entremeses, copa de helado y café. Después las Hermanas necesitaban una merecida siesta.

Por la tarde, hacia las 17,30 h., vino el Capellán para celebrar la Eucaristía, acto principal del día. Fue una celebración muy emotiva; en la homilía el Sacerdote hizo alusión al Monte Carmelo y desarrolló un poco la devoción popular que el mundo tiene a la Virgen del Carmen, incluyendo a los pescadores del mar. Terminamos la Eucaristía con la Salve Carmelitana

Ya por la tarde, pudimos gozar también de las Vísperas Solemnes con la oración y a continuación la cena.

Pero aquí no se concluía la Fiesta, aún quedaba bastante por festejar: dos Hermanas de la Comunidad, H. Antonia y H. Isabel, participaron en la “Parroquia de la Asunción de María”, para asistir a la Eucaristía de gala en honor a  Ntra. Sra. del Carmen y a continuación la Procesión con el Paso de una bella imagen de la Virgen. (Se puede hacer un inciso para recordar que esta imagen de la Virgen del Carmen, la donaron a la Parroquia nuestras Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas hace bastantes años, cuando salieron de la Clínica donde trabajaban aquí en Amposta). Al final de la Eucaristía cantamos la Salve Marinera. La monición de entrada la realizó una de las Hermanas de la comunidad.

Tanto a la Eucaristía como a la Procesión asistieron gran número de Ampostinos, entre ellos el Sr. Alcalde de la Ciudad y otras personalidades, los dos Sacerdotes de las Parroquias, dos Hermanas de nuestra Comunidad y numerosos fieles de toda clase y edad.

Los Ampostinos participaron con especial devoción en la Procesión, esperando con gran cariño en las aceras de las calles y balcones a que pasara la preciosa imagen de la Virgen del Carmen. Unos hacían fotos, otros habían colocado delante de la puerta de sus casas una imagen de la Virgen del Carmen de gran tamaño, y en los balcones muchas familias colgaron un lienzo también con la imagen de la Virgen. Las calles eran un espectáculo, con sus adornos festivos, la banda musical, la devoción de la gente, etc.

En la Procesión, detrás del Trono de la Virgen del Carmen, acompañaban a la Virgen los dos Sacerdotes y las dos Hermanas de nuestra Comunidad, a continuación el Sr. Alcalde, otras personalidades y bastante gente.

La Comunidad finalizó con alegría e ilusión la Fiesta de nuestra Madre. Todas las Hermanas agradecieron la jornada inolvidable que habíamos vivido junto a nuestra Madre. Que Ella desde el cielo nos bendiga y nos siga dando la gracia para seguir en pos de su Hijo Jesús.