Manila, 14-16 de febrero 2026
En Manila, bajo el lema «Místicas de hoy. Guardianas de la vida», las Hermanas de todas las comunidades de Asia, convocadas junto a algunos representantes laicos participantes en nuestra misión CMT, se han reunido del 14 al 16 de febrero, para celebrar la IV Asamblea de la Delegación Provincial «San Lorenzo Ruiz de Asía».
La hermana Teresa Vives, animadora provincial, acompañada por su tercera consejera, Verónica Blanes, ha presidido este evento importante de la familia CMT en Asia. A través de la conexión online, se ha hecho presente en el acto de la apertura la Animadora General, hermana María Teresa García.
En el Mensaje de Apertura, destacando las palabras clave del lema – hoy, místicas, guardianas, vida –
Palabras que nos conectan con lo más profundo de nuestro ser al hacer referencia a la relación íntima con la Iglesia, con la realidad que nos circunda y con la capacidad de cuidado que desarrollamos para que la vida que nos es dada y confiada pueda crecer y expandirse.
la Animadora Provincial recordaba a las presentes:
Estamos llamadas a ser signo profético no por poder o influencia, sino por la capacidad de vivir en pobreza, sencillez, alegría y libertad interior.
En un ambiente de diálogo fraterno la asamblea ha llevado adelante el discernimiento sobre las Opciones que orientarán el caminar de la Delegación durante los próximos cuatro años. las hermanas desean unir esfuerzos para servir a la Iglesia: a Dios y al prójimo,
Las conversaciones en el Espíritu han sido el método adoptado en busca de que une e inspira profundamente para discernir cómo estamos llamadas a responder hoy a las necesidades de la Iglesia en Asia.
En el segundo día de la Asamblea, la Animadora Provincial ha dado lectura al nombramiento de la hermana Sharon Villafranca Sumagaysay como Delegada Provincial para la Delegación «San Lorenzo Ruiz de Asia». Las Hermanas Eden Sales y Clarynse Subijano han sido elegidas consejeras. Damos gracias por su generosidad al aceptar el servicio encomendado. Pedimos fuerza y valor para desarollarlo en fidelidad creativa a Dios y su Iglesia.
Tiempo de encuentro, diálogo serio, preguntas valientes y respuestas humildes. La Delegación sigue caminando con el deseo de contemplar, amar y servir a Dios en su cuerpo herido, la Iglesia. Las opciones discernidas y aprobadas en la Asamblea de la Delegación orientarán su marcha en los futuros años.
Las palabras del mensaje de clausura, pronunciadas por la hermana Teresa Vives, reflejan lo dialogado en las mesas:
Creo que hemos remarcado la necesidad de volver a las fuentes del Evangelio y del carisma para reforzar nuestra identidad y tener relaciones sanas; impulsar la vivencia de la interculturalidad; vivir un estilo de liderazgo con estilo sinodal; atender con especial cuidado a las personas vulnerables, al mundo de los jóvenes; fortalecer la formación a distintos niveles en este proceso de transformación y crecimiento; crecer en el compromiso con la casa común y con la implementación de una economía sostenible y solidaria.
Confío en que la interiorización de las opciones y de los temas tratados y su posterior desarrollo en acciones concretas, sembrará semillas de esperanza y vida en los distintos contextos en los que estamos presentes.
Agradeciendo el servicio y la disponibilidad de las hermanas del Equipo cesantes y las que asumían la responsabilidad, como también de todas las asambleístas, la Animadora Provincial ha animado a mirar el futuro con esperanza:
Gracias hermanas, a todas, por la participación activa y responsable en esta Asamblea y por el clima alegre y familiar en el que se ha desarrollado. A las hermanas que han preparado cada detalle, a los equipos de trabajo, a los laicos por la riqueza de la experiencia compartida, a la comunidad que nos acoge y al equipo de apoyo que tanto nos ha cuidado con los distintos servicios.
A la intercesión de María confío esta nueva etapa del caminar de la Delegación. Caminemos con esperanza conscientes de que la esperanza es incompatible con la cultura de lo inmediato. La transformación que deseamos lleva su tiempo. La semilla no se transforma en un árbol de inmediato, requiere tiempo y cuidado.
Afrontar esta nueva etapa con esperanza significa convertirse en protagonistas de la propia historia, en agentes transformadores de una realidad más amable y habitable. Para esta gran misión la luz de la Palabra y del carisma no os va a faltar y la fuerza del Espíritu tampoco. Por tanto, termino como he empezado, dejando resonar la palabras del P. Palau «Marchemos siempre, siempre adelante, hasta llegar a ser semejanza e imagen de Dios, adelante siempre».
Para más fotos, accede la GALERÍA en la web de la Delegación.
